sábado, 8 de enero de 2022

Veladura

Una veladura es una película de color transparente extendida sobre una pintura preliminar seca que produce un tercer color como consecuencia de la superposición de pigmentos. 

El resultado final es una mezcla óptica de colores, más que una mezcla física.

 Aunque la veladura tiene su origen en el óleo también es utilizada en técnicas como la pintura acrílica, el gouache y  la acuarela, medio en el cual se producen obras notables gracias también a la transparencia característica de la técnica en sí. 
Como consecuencia al hablar de una técnica de transparencia nos referimos a la técnica de veladura en acuarela.

En la ejecución apropiada de una veladura existen ciertas condiciones que es preciso observar para un mejor resultado final:

Se debe comenzar aplicando un tono base muy diluído como fondo de color.
La razón es sencilla, es más dificil aplicar un color claro sobre un fondo oscuro, ya que debido a su transparencia no se observarán cambios perceptibles. 
Es más conveniente comenzar con un color claro e ir progresando gradualmente hacia los colores más oscuros mediante veladuras sucesivas de color.
El tono y color del lavado inicial -el que nos servirá como base o fondo para las posteriores veladuras que se aplicarán- deben ser elegidos en función del color dominante de la imagen final. Un lavado azul oscuro como color base no resultará práctico si nuestro primer plano será resuelto con amarillos y ocres.


Siempre debemos comenzar a aplicar la veladura una vez que el lavado previo haya secado totalmente.
Determinar cuidadosamente la intensidad necesaria de cada veladura de color para evitar emplear demasiadas capas superpuestas de pigmento, ya que un exceso de capas de color provocará que el resultado final se vea opaco.
Aplicar pinceladas rápidas y seguras para evitar que se altere la pintura subyacente.

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