martes, 29 de mayo de 2012

Proyecto didáctico: El manual


Bitácora”, elaborado por Ernesto Martín Peris, a Neus Sans y  Agustín Garmendia




  El manual  es elaborado por tres grandes conocedores de la enseñanza del español como lengua extranjera;  acostumbrados a hacer manuales y ahora rentabilizan la experiencia previa, con nuevas e interesantes propuestas para el aula.
 Entiende este manual el material didáctico como una carta de navegación.  Bitácora es una metáfora porque entiende el manual como el cuaderno de bitácora del alumno.  Pues un aspecto novedoso del manual es que vamos a tener tantos cuadernos de bitácora como alumnos haya en el aula; pues el alumno es el centro del proceso de aprendizaje. Una parte importante de la secuencia didáctica debe ser gestionada por el alumno desde sus necesidades, sus progresos, sus dudas y sus exigencias personales.
 El professor debe programar las secuencias didácticas y las sesiones de clase; pero no son rígidas porque dependen de las circunstancias del grupo y el lugar concreto donde se está enseñando y aprendiendo español.
 El léxico es elemento central. El profesor debe favorecer la construcción del conocimiento por parte  y de su manera de aprender
Las actividades  permiten hablar del mundo del alumno,  por lo tanto deben ser eficaces y rentables en terminos de comunicación y aprendizaje. Todo el mundo quiere aprender aquello que sirve para describir y hablar de sus experiencias vitales. 
  Ese es el objetivo de la enseñanza de una lengua y debe ser el objetivo de un buen manual.
Por eso me gusta Bitácora. El manual propone  la reflexión personal en un apartado llamado ”Agenda de aprendizaje”, en el que el alumno construye su aprendizaje lingüístico –y en primer lugar, léxico– teniendo en cuenta sus necesidades, su lengua materna, el mundo que le rodea y aquello que quiere aprender a decir en español.


Además, por supuesto, de otras actividades de reflexión y observación que ofrece el material
y que ayudan a construir ese aprendizaje personal.
La Agenda  supone la novedad de presentar un manual “incompleto” que completa el alumno. Profundizando en aquella vieja idea de que uno se hace su propia gramática,   se construye el manual como base de ese aprendizaje más personal e individual.

  El manual sigue un enfoque por tareas: la Agenda de Aprendizaje; pero no es un enfoque monolítico
y con una única expresión. Tampoco es un enfoque cuyas únicas bondades residen en la tarea final. 
La mayoría de las actividades que llevan a esa tarea final  tienen también el máximo de características de una tarea. Es decir, son lo más significativas posible, implican un uso
natural de la lengua y hacen que el mundo del alumno entre en clase. De  la misma manera, cuando se trabaja n la gramática  es más rentable hacerlo desde el texto y el significado; y cuando se propone una comprensión lectora  se intenta que funcione de una manera natural, no solo para decir si tal frase es verdadera o falsa sino para leer ese texto como pide ser leído. Y eso es lo que se plantea  en la secuencia de Bitácora, menos rígida o menos enfocada a una tarea final, y en la que
cada actividad funciona porque propone usos significativos de la lengua, facilita que el alumno construya su propio aprendizaje y promueve ese uso natural de los diferentes géneros textuales.
 Uno de los aspectos más importantes del uso de textos es  la aportación
de textos interesantes o el despliegue de tareas –en la bibliografía actual hay ya varios miles de
ejemplos y hoy los materiales de cualquier corte incluyen una tarea como última actividad–, sino precisamente lo que está en medio de una secuencia. Es decir: cómo proponer actividades
con características de comunicación, pero en las que, por parte del alumno, sea necesario un
cierto nivel de conciencia de los nuevos recursos lingüísticos que está empezando a usar o que
podría usar.
Bitácora trabaja por  tareas, pero tareas concebidas y elaboradas de una manera flexible.
Lo más fundamental es el concepto de lengua y de aprendizaje. Se proponent areas comunicativas que permitan usar la lengua para aprenderla y aprenderla para poder usarla.

 Uno de los ejes  que vertebran el manual es el del léxico, un tema poco investigado todavía. Este punto es, a mi modo de ver, uno de los serios hándicaps que hemos venido arrastrando desde los enfoques comunicativos hasta los modelos de las tareas, muy centrados en las estructuras sintácticas.
Bitácora convierte el léxico, asignatura pendiente del ELE, en un elemento central y favore la construcción personal del alumno; el léxico se convierte en un eje de programación y se convierte
en un objetivo de primer orden, incluso concretado gráficamente. Las palabras tienen un protagonismo en el diseño gráfico que no han tenido en ningún otro libro.
Las secuencias didácticas son más cortas,  para  tener una variedad de temas a largo de un curso. 
Las secuencias tienen  muchas menos horas por tema y una gran variedad temática.
El libro del alumno es el centro del conjunto que abarca otras propuestas. Como ya es habitual, hay
un libro del profesor con una carpeta de recursos complementarios importantes. También  se trabaja  con muchos materiales online tanto para el alumno como para el profesor. Lógicamente, los tiempos piden que el libro esté preparado para ser usado en pizarra digital y, en un segundo momento, se va a editar también en una versión para iPad.

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