“Bitácora”, elaborado por Ernesto Martín Peris, a Neus Sans y Agustín Garmendia
El manual es elaborado por tres grandes conocedores de la enseñanza del español como lengua extranjera; acostumbrados a hacer manuales y ahora rentabilizan la experiencia previa, con nuevas e interesantes propuestas para el aula.
El léxico es elemento central. El profesor debe favorecer la construcción del conocimiento por parte y de su manera de aprender
Las actividades permiten hablar del mundo del alumno, por lo tanto deben ser eficaces y rentables en terminos de comunicación y aprendizaje. Todo el mundo quiere aprender aquello que sirve para describir y hablar de sus experiencias vitales.
Ese es el objetivo de la enseñanza de una lengua y debe ser el objetivo de un buen manual.
Por eso me gusta Bitácora. El manual propone la reflexión personal en un apartado llamado ”Agenda de aprendizaje”, en el que el alumno construye su aprendizaje lingüístico –y en primer lugar, léxico– teniendo en cuenta sus necesidades, su lengua materna, el mundo que le rodea y aquello que quiere aprender a decir en español.
Además, por supuesto, de otras actividades de reflexión y observación que ofrece el material
y que ayudan a construir ese aprendizaje personal.
El manual sigue un enfoque por tareas: la Agenda de Aprendizaje; pero no es un enfoque monolítico
y con una única expresión. Tampoco es un enfoque cuyas únicas bondades residen en la tarea final.
La mayoría de las actividades que llevan a esa tarea final tienen también el máximo de características de una tarea. Es decir, son lo más significativas posible, implican un uso
cada actividad funciona porque propone usos significativos de la lengua, facilita que el alumno construya su propio aprendizaje y promueve ese uso natural de los diferentes géneros textuales.
Uno de los aspectos más importantes del uso de textos es la aportación
de textos interesantes o el despliegue de tareas –en la bibliografía actual hay ya varios miles de
ejemplos y hoy los materiales de cualquier corte incluyen una tarea como última actividad–, sino precisamente lo que está en medio de una secuencia. Es decir: cómo proponer actividades
con características de comunicación, pero en las que, por parte del alumno, sea necesario un
cierto nivel de conciencia de los nuevos recursos lingüísticos que está empezando a usar o que
podría usar.
Lo más fundamental es el concepto de lengua y de aprendizaje. Se proponent areas comunicativas que permitan usar la lengua para aprenderla y aprenderla para poder usarla.
Uno de los ejes que vertebran el manual es el del léxico, un tema poco investigado todavía. Este punto es, a mi modo de ver, uno de los serios hándicaps que hemos venido arrastrando desde los enfoques comunicativos hasta los modelos de las tareas, muy centrados en las estructuras sintácticas.
Bitácora convierte el léxico, asignatura pendiente del ELE, en un elemento central y favore la construcción personal del alumno; el léxico se convierte en un eje de programación y se convierte
Las secuencias didácticas son más cortas, para tener una variedad de temas a largo de un curso.
Las secuencias tienen muchas menos horas por tema y una gran variedad temática.
El libro del alumno es el centro del conjunto que abarca otras propuestas. Como ya es habitual, hay
un libro del profesor con una carpeta de recursos complementarios importantes. También se trabaja con muchos materiales online tanto para el alumno como para el profesor. Lógicamente, los tiempos piden que el libro esté preparado para ser usado en pizarra digital y, en un segundo momento, se va a editar también en una versión para iPad.
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